![[*]](/img/ico-autor.gif)
![[*]](/img/ico-autor.gif)
Fundador - Viajero trotamundos
Resultado sobre 3 votaciones: ![[1]](/img/star.png)
![[2]](/img/star.png)
![[3]](/img/star.png)
![[3'5]](/img/star-medio.png)
Cuenta la tradición que el apóstol Santiago predicó por las antiguas tierras de Hispania y que después al volver a Palestina, y en una época donde el cristianismo contaba con muy pocos amigos dentro de la escena política internacional, fue decapitado y convertido así en mártir por la posteriormente poderosa iglesia católica . En aquellos días, sus discípulos trajeron su cuerpo de vuelta a Santiago siguiendo la antigua tradición evangélica de dar sepultura en la región donde se había predicado. Y es así como surge uno de los grades mitos de la cristiandad, mito que ha dejado de ser puramente religioso y que atrae a viajeros y aventureros de medio mundo que ven en el camino una nueva manera de viajar.
El antiguo camino de Santiago ha retomado en los últimos años todo su esplendor y la apuesta turística ha sido exitosa. Santiago muda su piel estudiantil del invierno y se transforma en una ciudad veraniega llena de turistas y peregrinos. A veces agobiante y a veces un poco prefabricada, es sin embargo un gran estímulo cultural para el viajero que necesite cierta dosis de actividad fuera de la rutina playera.
El recorrido a pie por el casco antiguo de Santiago lo iniciamos desde la plaza del Obradoiro y contemplando en silencio su catedral nos adentramos en la maraña de callejas que da vida a esta parte de la ciudad. Desde allí hay dejarse llevar a través de calles como la Rua Franco o la Rua do Vilas, tomarse un Ribeiro o un Alvariño en alguna de las mil tascas, sentarse en una terraza y mirar el trazado de las calles y la arquitectura única del casco antiguo sin prisa.
Otra visita recomendable es la recientemente convertida en museo y antes pensión de La Casa de la Troya, para nostálgicos y para aquellos que quieran asomarse en el ambiente estudiantil del siglo XIX.
Santiago en verano se asemeja más a una ciudad europea, un turismo cultural y religioso que hace un lifting a la ciudad en los meses estivales. El invierno, con su omnipresente lluvia y con todo el ambiente estudiantil en su máximo apogeo, es según dicen los locales, mucho mejor época para disfrutarla. Queda pendiente.